Obituario de Charlie Ainley | Música

Mi padre, Charlie Ainley, que murió a los 72 años, fue un cantautor que logró el éxito en la década de 1970 con su banda Charlie and the Wideboys. Sus enérgicas actuaciones en Cornwall les llevaron al éxito en el circuito de pub rock de Londres y a acuerdos discográficos con Anchor y EMI. Charlie lanzó varios álbumes y sencillos y realizó giras por Europa y América.

Charlie nació en Londres y fue criado en Dorset por su madre, Jane Morse, artista y granjera. Su padre era Sam Ainley, un restaurador, pero Charlie nunca lo conoció.

Durante los años 60 aprendió a esquiar y tocar la guitarra mientras asistía a la universidad de Aiglon en Suiza. Cuando terminó la escuela se mudó a Londres, viviendo en Chelsea, escribiendo canciones y audicionando para compañías discográficas.

A principios de los 70 formó Charlie and the Wideboys, una banda de rock’n’roll, con sus amigos cercanos Richard Worthy, Simon Fraser, Greg Phillips y Angus Fox. Actuaron muchas veces en Elephant Fayre, Footsbarn Theatre y el pub Rod and Line en Cornwall. Fueron firmados por Anchor Records en 1974 y realizaron una gira por el Reino Unido, apoyando a bandas como Squeeze, Dr Feelgood y Slade. Charlie escribió su material; sus sencillos más exitosos fueron A la sombra del sol poniente y Chico de ciudad, ambos en 1978.

Charlie Ainley
Una vez que terminó su roce con el estrellato, Charlie Ainley se convirtió en gerente de proyectos para diseñadores de interiores.

Charlie conoció a Emma Gough en el club nocturno Tramp en 1978. Se casaron en 1985. Cada uno tuvo un hijo de matrimonios anteriores, y tuvieron otros dos juntos. Salieron de Londres y compraron una granja abandonada en Upton Noble, Somerset, transformándola en el idilio rural de la familia.

Cuando su roce con el estrellato terminó a principios de los 80, Charlie se convirtió en gerente de proyectos de restauración de casas, trabajando con un equipo de artesanos y artesanos y asumiendo proyectos en todo el sur de Inglaterra. Su lugar de trabajo era un lugar civilizado y excéntrico donde el café de las 10 am con pains aux pasas iba de la mano con mucho ritmo y organización.

Charlie compraba billetes de lotería y buen pan, siempre comía una manzana a última hora de la noche, conducía una camioneta roja y nunca se perdía una película de Bond. Amaba los crucigramas, los árboles, la Navidad, el arte, la novela negra, la compañía de amigos y las vacaciones en Mallorca. Continuó escribiendo letras e interpretando canciones por el resto de su vida.

Le sobreviven Emma, ​​sus hijos, Jake, Katie, Will y yo, nueve nietos y su hermana, Zulaikha.

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